lunes, 6 de octubre de 2008

Capitulo 5: Dime cuál es tu auto y te diré…

¿Qué tal amigo? A estas alturas si seguís leyendo este manual es solo por gula sexual, porque con los contenidos de los capítulos anteriores ya debes ser un “terremoto erótico” con 20 en la escala de Richter.
Hoy hablaremos de uno de los adminículos esenciales para la conquista, el auto. Todo hombre interesante que se respete tiene un bólido. Desde James Bond con su Aston Martin a Batman con su Batimobil. Así de importante es tener un auto, aun más que ser guapo o fuerte. Claro ejemplo el de Superman que por si no lo notaste mientras Bruno Díaz tenia todas las minas, Clark Kent no se podía levantar a Luisa Lane, en realidad ni siquiera a la que limpiaba en diario el planeta, ¿todo por qué? Porque no tenía auto.

Hoy hablaremos de aquellos tipos de mujeres que se ven atraídas por los coches: Las Butaqueras y el resto.

Las butaqueras son esas minas a las cuales no le interesa si sos tan feo que hiciste de extra en la película el planeta de los simios, vestís mal y olés peor; lo único que le importa es que tengas un auto tunneado sacado de “Rápido y Furioso: Picada Mortal en Berazategui” para que la pasees por delante de todas las demás hembras que deberán caminar. Obviamente no esperes demasiado de este tipo de chica. Se sabe que en cuanto suba no va a ponerse a hablar sobre como la caída del Nasdaq afecta la importación de insumos para la Apicultura. Pero bueno un desliz no viene mal cada tanto. Igual, usted está para otra cosa así que pasaremos a presentarle al segundo tipo de mujer: La “no me importa que tengas un auto de lujo, lo único que quiero es no estar esperando el colectivo de madrugada en invierno como una boluda”. Este responde al patrón común de mujer, la que como su nombre lo indica solo quiere que tengas auto para poder ir a comer afuera si llueve y no tener que por ejemplo entrar caminando a un telo (si man, por ahora el colectivo no puede entrar al garage del albergue lo lamento).

Según los estudios realizados por el Programa Nacional del Filo, existe un auto para cada mujer a seducir. A continuación dejo una tabla con los más comunes.


Psicóloga: Cualquier auto chico. Recordá que la psicología dice que el tamaño del auto es inversamente proporcional al del pene. Los hombres con autos grandes encubren así su pequeña virilidad. Así que tu Cadillac anda vendiéndolo si no querés que te empiecen a decir “llegaste justo con el maní para la cerveza”

Comunista: Cualquier auto pero por el amor de dios nunca un falcon verde!,

Típica administrativa aburrida que tiene una perrita llamada “rita”: Fiat uno.

Fierrera: Ante todo averiguar si es de Ford o de Chevrolet. En caso de no saber, un 147 tunning con carburador de dos bocas va como piña. Eso si sacale la estampita del gauchito gil que no tira nada.


Punk-Dark-Rockeras: Chevy Negro con volante de cadena. Una frase oportuna que puede usarse en este caso es: “aunque no lo creas este auto era de Pappo, éramos amigos” si lo decís serio y acariciando el volante hay grandes chance de que te crean y te vuelvas terriblemente irresistible. En caso de no conseguir, no seas tan grasa de pintar un Dodge pollara y sacrificar la bici de tu hermanita.

Hippie pero al estilo Dolores Fonsi: La que va, es una van de los 60 como la de Scooby Doo con luces estroboscópicas. O un Volkswagen escarabajo viejo. Eso si conseguite un glade toque para autos si tenés que devolver el móvil porque las chicas “naturales”, suelen ser un poquito hidrofóbicas, ¿no sé si se entiende?

Chica de barrio Norte que usa demasiadas veces la palabra “gordo”: Acá conseguite un 206 mínimo. Debes tener algún amigo con quinta y mucha plata así que decile que vas a hacerle la gran Daniel Sam si te lo presta (o sea encerar, pulir, pintarle la cerca, lavarle el auto, bañarle al perro, depilarle la entre pierna, etc). Eso si, poné un blindado antes de salir porque te va a salir bastante cara la noche.

Mimada de papá que se revela y le demuestra que ella hace lo que quiere: Caete con un 128 sin parabrisas color naranja oxido y una calco que diga “El caza bombachas”. La idea es tocar la bocina bien fuerte cuando la pases a buscar así el viejo sale y te ve. Ahí le decís “Chau suegro” y lo sacas arando. Tu chica va a estar en llamas. Eso si, rezá que no se te quede a la mitad de cuadra porque te vas a comer nueve tiros en la espina dorsal.